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viernes, 27 de julio de 2012

Siempre estaré para ti.


Autor: Boris Esteban Bernal Castillo.

Te estoy viendo llorar,
Soy un caballero y no me aprovecharé de tu situación,
Me sentaré a escucharte, es lo mejor que puedo hacer,
Necesitas a alguien que te preste atención.

Dicen que las lágrimas son un canto de amor,
Entonces cantaré junto a ti,
Me quedaré contigo hasta que te serenes,
No quisiera enterarme de que cometiste una locura.

Tengo todo el tiempo para prestarte atención,
Porque tú bien sabes, siempre estaré para ti.

Es una historia triste la que me acabas de contar,
Él te engañó y rompió tu corazón,
Reacciona, él no vale la pena,
Mañana encontrarás a alguien que te valore de verdad.

Vámonos de aquí, en tu casa te están esperando con preocupación,
Cuando estés en tu cuarto escucha la canción que tanto amas,
De seguro eso te hará sentir mejor.

Tengo todo el tiempo para dejarte segura,
Porque tú bien sabes, siempre estaré para ti.

miércoles, 11 de abril de 2012

Entre hipócritas e infieles

Autor: Boris Esteban Bernal Castillo.


Un, dos,
Un, dos, tres,
Un, dos, tres, cuatro.

¿A dónde han huido los hipócritas?,
Han dejado a esta ciudad en miseria,
Ellos han causado mi ira,
Y no puedo desahogarme en su contra.

¿A dónde huyó ese infiel?,
Ha dejado abandonada a su esposa e hijos por irse con otra mujer,
¿Qué culpa tienen los pequeños?,
Pobres niños que crecerán sin su padre.

Esta ciudad está incendiándose, pero no es mi incendio,
Deseo salvarme, antes de que las llamas me alcancen,
Lo escribiré con mi sangre y lo juraré,
Yo jamás seré como ellos,
Un juramento firmado por mí.

¿Por qué huyen dejando un infierno atrás?,
Las lágrimas de las buenas personas apagarán este incendio.

Esto es lo que escribí en mi juramento,
Juro no hacer sufrir a la gente buena,
Juro tener un único y verdadero amor.

La ciudad está salvada, sus lágrimas apagaron el incendio,
Me siento aliviado, las llamas de la hipocresía no me quemarán,
Los inocentes nuevamente nos salvaron,
Que no vengan a inventar falsos héroes,
Yo fui testigo de como sus lágrimas apagaron el incendio.