Hoy fue un día muy triste para
mí, acaba de fallecer mi mejor amiga y mi compañera, mi perra Jasper me
acompañó a lo largo de 16 años y con su muerte mi niñez también terminó, la
tuve cuando tuve 12 años, hoy tengo 28, ha sido toda una vida acompañada por mi
inseparable mascota.
Es un vacío enorme, ella dormía
conmigo en mi cuarto y hoy va a ser una de las noches más duras de mi vida.
Pero quitando todo este dolor que me embriaga, quedan los buenos momentos y
ambos fuimos felices, mi Jasper era un ser tan puro y fue una bendición haberla
amado y tenido.
Si los humanos somos capaces de
amar a seres tan puros como los perros, entonces todavía hay esperanza en este
mundo, eso significa que también somos buenas personas y que amamos de verdad,
así que espero que todos tengan la suerte que yo tuve y que tengan una perra
como mi amada Jasper, deseo que sus perros vivan muchos años y que sean su
compañía durante su crecimiento, es una experiencia hermosa la que yo viví y
les deseo lo mismo.
Esa dulce perra fue importante
para mi familia y sin darnos cuenta vivimos muchas experiencias a su lado, maduramos, crecimos, dejamos de ser niños y adolescentes, pasamos a ser adultos
y profesionales, y ella siempre estuvo a nuestro lado sin pedir nada a cambio,
nos acompañó fielmente y nos amó como ningún ser jamás lo hubiera hecho.
A pesar de su agonía, hoy cuando
nos despedimos ella me quiso lamer, fue su manera tierna de despedirse, en ese momento
me di cuenta que todos estos años valieron la pena, hubiera dado todo por
salvarla, pero ninguna vida es eterna y es una dura lección que nos va a tocar
aprender varias veces.
Pero algo es eterno, el amor que
sentimos por nuestros perros y lo mejor es que es mutuo, ese lazo nunca se va a
romper y llegará el día en el que seamos ancianos y los recordemos con una enorme sonrisa, AL FINAL VALE LA PENA.
Autor: Boris Esteban Bernal.
En memoria de Jasper.
Texto originalmente escrito el sábado 9
de mayo de 2015.
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